Bailey
Bailey, un pequeño cocker lleno de ternura, llegó a su sesión de fotos con un toque de timidez que lo hacía aún más encantador. Al principio, sus ojos grandes y curiosos observaban todo con cautela, pero pronto, con muchos premios y empatía, comenzó a relajarse. Su pelaje suave y dorado brillaba bajo los focos, y cada pequeño movimiento suyo parecía lleno de dulzura. A medida que tomaba confianza, sus orejas caídas se mecían suavemente mientras exploraba el espacio, regalándonos miradas tímidas y poses encantadoras. Bailey, con su naturaleza reservada pero cariñosa, terminó robando corazones en cada clic de la cámara.











